miércoles, 23 de julio de 2008

POR SIEMPRE EVA

A mediodía anocheció

Por Ramón Carrillo
Este texto de Ramón Carrillo (1906-1956), primer ministro de Salud Pública que tuvo la Argentina, fue escrito los días posteriores al 26 de julio de 1952, fecha en que Evita entró en la inmortalidad.
Allá en la tierra santiagueña, en el viejo cementerio entre unas piedras dispersas se encontró hace tiempo una lápida con esta inscripción: "Chaupi Punchaupi Tutayara". Según la leyenda, tales palabras se grabaron en la tumba de un príncipe hijo del sol, muerto en plena juventud, mereciendo en grado sumo el cariño de sus súbditos: la inscripción quiere decir sencillamente "A mediodía anocheció". Acabo de recordar la frase ahora, el corazón oprimido por la angustia ante el destino de EVA PERON. Destino misterioso y profundo el de esta mujer que entró en la inmortalidad como una princesa del sol. El mediodía es la plenitud del día. Sol alto y esplendoroso derramando su fuerza creadora, haciendo brotar de las entrañas de la tierra el máximo de las potencias que en ella se encierra.Así EVA PERON, asciende en breves años hasta el ápice de su mediodía y con cariño inconmensurable por la humanidad doliente de su patria y de más allá de la patria derrama el conjunto increíble de sus obras y acciones, todas ellas enderezadas al mismo fin: La felicidad de los más humildes, de los más olvidados, de los más desgraciados; también a su conjuro, mediante su fuerza sin limites físicos, aquilatado por un sufrimiento tremendo, EVA PERON transforma al lado de su Líder y el nuestro la fisonomía y la esencia del pueblo argentino. Los niños, los ancianos, las mujeres, los obreros, los enfermos de la carne y el alma, los rebeldes, los sin paz interior, los escépticos, los desesperanzados, los señalados por los aciagos signos del infortunio, reciben el amor de EVA PERON hecho creaciones que perdurarán mientras perdure la vida de los pueblos. Transcurrirá tal vez mucho tiempo para valorar las gigantescas y universales dimensiones del espíritu de EVA PERON que ahora la contemplamos sólo como un hecho nacional e histórico. Quienes hemos tenido el honor de trabajar cerca de ella sabemos que era imposible substraerse al influjo inextinguible de EVA PERON, a su singularísima captación de las necesidades del pueblo, las permanentes y las circunstanciales, a su magnético dinamismo, a su fortaleza realizadora. Subía su vida, como el sol a mediodía. Y ahora también comprendemos por qué para ella no hubo pausa en la lucha, ni reposo alguno, ni baladí entretenimiento, ni un paso atrás ante los obstáculos de la incomprensión, de la mala fe, y hasta de la hostilidad que surgían ante ella, como surgen siempre ante los visionarios porque su personalidad evade el orden común. Su fiebre de amor por el pueblo era contagiosa; emanaba de ella y transcurría por todos los canales de la vida argentina, haciendo surgir de la nada esas realidades que se llaman FUNDACION EVA PERON. Ciudades Infantiles, Hogares-Escuelas, Ciudades Estudiantiles, Hogares de Tránsito, Hogares de Ancianos, Policlínicos, Escuela de Enfermeras y también la ayuda oportuna al sumergido para dignificarlo; la participación femenina en la vida política, social y gremial de la Nación, incluso económica, con su plan agrarioTodo, en fin, lo que recibe hoy en beneficio el pueblo de la patria; este pueblo que antes jamás entregó a nadie su corazón y que ahora lo ha encerrado en un solo nombre: EVITA.Y al mediodía anocheció. Belleza, juventud, satisfacciones, descanso, todo ofrendó EVA PERON en aras de su amor por el pueblo, generado en su amor al Líder, compañero, guía y esposo. Sobre ella anocheció. Pero la hermosura del destino de EVA PERON, es la hermosura del bien. Y lo impresionante de esta noche humana que nos atribula a todos los argentinos como la pérdida de algo propio, se compensa apenas con el convencimiento absoluto de que, hoy, mañana y siempre, EVA PERON vivirá en el amor de los humildes que son los elegidos de Dios y por eso Dios la recibirá en su seno entre el canto de los ángeles.

Ramón Carrillo, 1952

lunes, 21 de julio de 2008

EL PERONISMO SERA REVOLUCIONARIO O NO SERA NADA



En mi país lo que estaba por hacer era nada menos que una Revolución. Cuando la "cosa por hacer"es una Revolución entonces el grupo de hombres capaces de recorrer ese camino hasta el fin se reduce a veces al extremo de desaparecer. Muchas revoluciones han sido iniciadas aquí y en todos los países de] mundo. Pero una Revolución es siempre un camino nuevo cuyo recorrido es difícil y no está hecho sino para quienes sienten la atracción irresistible de las empresas arriesgadas. Por eso fracasaron y fracasan todos los días revoluciones deseadas por el pueblo y aun realizadas con su apoyo total.
Un día me dijeron que era demasiado peronista para que pudiese encabezar un movimiento de las mujeres de mi Patria. Pensé muchas veces en eso y aunque de inmediato "senti" que no era verdad, traté durante algún tiempo de llegar a saber por qué no era ni lógico ni razonable. Ahora creo que puedo dar mis conclusiones. Sí, soy peronista., fanáticamente peronista. Demasiado no, demasiado sería si el peronismo no fuese como es, la causa de un hombre que por identificarse con la causa de todo un pueblo tiene un valor infinito. Y ante una cosa infinita no puede levantarse la palabra demasiado. Perón dice que soy demasiado peronista porque él no puede medir su propia grandeza con la vara de su humildad. Los otros, los que piensan, sin decírmelo, que soy demasiado peronista, ésos pertenecen a la categoría de los "hombres comunes". ¡Y no merecen respuesta!
Unos pocos días al año, represento el papel de Eva Perón; y en ese papel creo que me desempeño cada vez mejor, pues no me parece difícil ni desagradable. La inmensa mayoría de los días soy en cambio Evita, puente tendido entre las esperanzas del pueblo y las manos realizadores de Peron, primera peronista argentina, y éste sí que me resulta papel difícil, y en el que nunca estoy totalmente contenta de mi. De Eva Perón no interesa que hablemos. Lo que ella hace aparece demasiado profusamente en los diarios y revistas de todas partes. En cambio, si interesa que hablemos de "Evita"; y no porque sienta ninguna vanidad en serlo sino porque quien comprenda a "Evita" tal vez encuentre luego fácilmente comprensible a sus "descamisados", el pueblo mismo, y ése nunca se sentirá más de lo que es ... ¡nunca se convertirá por lo tanto en oligarca, que es lo peor que puede sucederle a un peronista!
-Yo sé que cuando -ellos me critican a mí en el movimiento Id, que en el fondo les duele es la Revolución. Perón y Perón cumplira con su pueblo Mientras eso pueda ocurrir, ellos no volverán. Por eso tratan de destruirme. Saben también que no trabajo para mi,_no me verán jamás buscando una ventaja personal y eso los excita. Desearían verme caer en el egoísmo y en la ambición, para demostrar así al pueblo que en el pueblo me busqué a mí misma. Saben que así podrían separarme del pueblo. No entienden que yo en mis afanes no busco otra cosa que el triunfo de Perón y de su causa por ser el triunfo del pueblo mismo. Ni siquiera cuando me acerco a los que trabajan o a los que sufren lo hago buscando una satisfacción egoísta de quien hace algún sacrificio personal. Yo me esfuerzo todos los días por eliminar de mi alma toda actitud sentimental frente a los que me piden. No quiero tener vergüenza de mí ante ellos. Voy a mi trabajo cumpliendo mi deber y a dar satisfacción a la justicia. Nada de lirismo ni de charlatanerías, ni de comedias nada de poses ni de romances. Ni cuando entro en contacto con los más necesitados podrá decir nadie que juego a la dama caritativa que abandona su bienestar por un momento para figurarse que cumple una obra de misericordia. Del mismo Perón, que siempre suele decir: "el amor es lo único que construye% he aprendido lo que es una obra de amor y cómo debe cumplirse. El amor no es -según la lección que yo aprendí- ni sentimentalería romántica, ni pretexto literario.
El amor es darse; y "darse" es dar la propia vida. Mientras no se da la propia vida cualquier cosa que uno dé es justicia. Cuando se empieza a dar la propia vida entonces recién se está haciendo una obra de amor.
Para mi por eso descamisado es el que se siente pueblo. Lo importante es eso; que se sienta pueblo y ame y sufra y goce como pueblo, aunque no- vista como pueblo, que esto es lo accidental. Un oligarca venido a menos podrá ser materialmente.descamisado pero no será un descamisado auténtico. Aquí también me declaro enemiga de las formas según lo establece la doctrina peronista. Para mí, los obreros son por eso, en primer lugar, descamisados: ellos estuvieron todos en la Plaza de Mayo aquella noche. Muchos estuvieron materialmente; todos estuvieron espiritualmente presentes. No todos los descamisados son obreros, pero, para mi, todo obrero es un descamisado; y yo no olvidaré jamás que a cada descamisado le debo un poco de la vida de Perón. En seguido lugar, ellos son parte integrante del pueblo; de ese pueblo cuya causa ganó mi corazón desde hace muchos años. Y en tercer lugar, son las fuerzas poderosas que sostienen el andamíaje sobre cuyo esqueleto se levanta el edificio mismo d'e la Revolución. El- movimiento Peronista no podría definirse sin ellos.
Soy sectaria, sí. No lo niego; y ya lo he dicho. Pero ¿podrá negar alguien ese derecho? ¿Podrá negarse a los trabajadores el humilde privílegio de que yo esté más con ellos que con sus patrones? ¿Si cuando yo busqué amparo en mi amargo calvario de 1945, ellos, solamente ellos, me abrieron las puertas y me tendieron una mano amiga? Mi sectarismo es además un desagravio y una reparación. Durante un siglo los privilegiados fueron los explotadores de la clase obrera. ¡Hace falta que eso sea equilibrado con otro siglo en que los privilegiados sean los trabajadores! Cuando pase este siglo creo que recién habrá llegado el momento de tratar cm la misma medida a los obreros que a los patrones, aunque sospecho que ya para entonces el Justicialismo habrá conseguido su ideal de una sola clase de hombres, los que trabajan.
Un poco es la subconsciencia culpable que no los quiere dejar ver bien y a fondo la realidad total. Y otro poco es por aquello que dije de la misma pobreza que se esconde. Los desprevenidos visitantes que pasean por allí verán ranchos de paja y barro, casillas de latón, algunas macetas de flores y algunas plantas, oirán algún canto más o menos alegre, el bullicio de los chicos jugando en los baldíos ... y acaso se les ocurrirá pensar que todo eso es poético y tal vez romántico. , Por lo menos frecuentemente he oído decir que se trata de barrios "pintorescos" Y esto me ha parecido la expresión más sórdida y perversa del egoísmo de los ricos. ¡Pintoresco es para ellos que hombres y mujeres, ancianos y niños, familias enteras deban habitar unas viviendas peores que los sepulcros de cualquier rico, medianamente rico! Ellos no ven jamás, por ejemplo, qué ocurre allí cuando llega la noche. Allí donde cuando hay cama no suele haber colchones, o viceversa; 0 ¡donde simplemente hay una sola cama para todos ... ! ¡y todos suelen ser siete u ocho o más personas: padres, hijos, abuelos ... ! Los pisos de los ranchos, casillas y conventillos suelen ser de tierra limpia. ¡Por los techos suelen filtrarse la lluvia y el frío ... ! ¡No solamente la luz de las estrellas, que esto sería lo poético y lo romántico! Allí nacen los hijos y con ellos se agrega a la familia un problema que empieza a crecer. Los ricos todavía creen que cáda hijo trae, según un viejo proverbio, su pan debajo del brazo; y que donde comen tres bocas hay también para cuatro. ¡Cómo se ve que nunca han visto de cerca a la pobreza! El mundo tiene riqueza disponible como para que todos los hom-, bres sean ricos. Cuando se haga justicia no habrá ningún pobre, por lo menos entre quienes no quieren serlo ... ¡Por eso soy justicialista ... Por eso no tengo miedo de que los niños de mis hogares se acostumbren a vivir como ricos, con tal de que conserven el alma que trajeron: ¡alma de pobres, humílde y limpia, sencilla y alegre ... ! En lo que las obras son mías es en el sello de indignación ante la injusticia de un siglo amargo para los pobres. Dicen por eso que soy una "resentida social". Y tienen razón mis "supercriticos". Soy una resentida social. Pero mi resentimiento no es el que ellos creen. Ellos creen que. se llega al resentimiento únicamente por el camino del odio ... Yo he llegado a ese mismo lugar por el camino del amor. Y no es un juego de palabras. No. Yo lucho contra todo privilegio de poder o de dinero. Vale decir contra toda oligarquia, no porque la oligarquia me haya tratado mal alguna vez. ... ¡Por el contrario! Hasta llegar al lugar que ocupo en el, movimiento Peronista yo no le debla más que "atenciones". Incluso algún grupo representativo de damas oligarcas me invitó a integrar sus altos círculos. Mi "resentimiento social" no me viene de ningún odio. Sino del amor: del amor por mi pueblo cuyo dolor ha abierto para siempre las puertas de mi corazón.
Además yo he sido siempre desordenada en mi manera de hacer las cosas; me gusta el "desorden" como si el desorden fuese mi medio normal de vida. Creo que nací para la Revolución. He vivido siempre en libertad. Como los pájaros, siempre me gustó el aire libre del bosque. Ni siquiera he podido tolerar esa cierta esclavitud que es la vida en la casa paterna, o la vida -en el pueblo natal ... Muy temprano en mi vida dejé mi hogar y mi pueblo, y desde entonces siempre he sido libre. He querido vivir por mi cuenta y he vivido por mi cuenta. Por eso no podré ser jamás funcionario, que es atarse a un sistema, encadenarse a la gran máquina del Estado y cumplir allí todos los días una función determinada. No. Yo quiero seguir siendo pájaro suelto en el bosque inmenso. Me gusta la libertad como le gusta al pueblo, y en eso como en ninguna otra cosa me reconozco pueblo.
No importa que ladren., Cada vez que ellos ladran nosotros triunfamos. ¡Lo malo seria que nos aplaudiesen! En esto muchas veces se ve todavía que algunos de los nuestros conservan viejos prejuicios. Suelen decir por ejemplo:
No se dan cuenta de que aquí, en nuestro país, decir -oposición" significa todavía decir "oligarquía" ... Y eso vale como si dijésemos "enemigos del pueblo". Si ellos están de acuerdo, ¡cuidado!, con eso no debe estar de acuerdo el pueblo. Desearía que cada peronistá se grabase este concepto en lo más íntimo del alma; porque eso es fundamental para el movimiento. ¡Nada de la oligarquía puede ser bueno! No digo que puede haber algún "oligarca" que haga alguna cosa buena ... Es dificil que eso ocurra, pero si ocurriera creo que seria por equivocación. ¡Convendría avisarle que se está haciendo peronista! Y conste que cuando hablo de oligarquía me refiero a todos los que en 1946 se opusieron a Perón: conservadores, radicales, socialistas y comunistas. Todos votaron por la Argentina del viejo régimen oligárquico, entregador y vendepatria. De ese pecado no se redimirán jamás. .La Razón de mi Vida.
La historia es también creación de los pueblos, porque si los pueblos sin conductores casi no avanzan en la historia, tampoco la historia avanza nunca sin grandss pueblos, aunque tengan grandes conductores,, porque éstos sucumben por falta de colaboración, a veces por cobardía y a veces por incomprensión.
Nosotros hemos encontrado al "hombre"; no tenemos ya más que un solo problema: que cuando el hombre se vaya, como dice nuestro Líder, la doctrina quede, para que sea la bandera de todo el pueblo argentino. No ha de ser la aspiración del pueblo argentino -y sobre todo la nuestra de peronista, a quienes me dirijo al hablar en esta clase- la de trabajar con ropa hecha. Nosotros queremos una obra de arte, y las obras de arte no se venden en serie, sino que son obras de un artista que las ha creado. Por lo tanto, no se pueden comprar al por mayor ni fabricarlas todos los días.
Los críticos de la historia dicen que no se puede escribir la historia ni hablar de ella sise lo hace con fanatismo, y que nadie puede ser historiador sí se deja dominar por la pasión fervorosa de una causa determinada. Por eso yo me excluyo de antemano. Yo no quiero, en realidad, hacer historia, aunque la materia se llame así. Yo no podría renegar jamás de mi fanatismo apasionado por la causa de Perón.
Ustedes habrán visto que Eva Perón jamás ha hecho una cuestión personal . Y como se que es desgraciado aquel no se equivoca nunca porque no hace nada, cuando me he equivocado he reconocido inmediatamente el error y me he retirado, para que no fuera a ser yo la causa de un error que pudiera perjudicar al movimiento. Así deben ser ustedes, honrados para reconocer cuando se equivocan, y honrados y valientes para hacer llegar, en cualquier momento, a todos los peronistas, la voz sincera, valiente y doctrinaria de nuestra causa. Ha de ser grande la causa del General, cuando nosotros, en lugar de someternos y conformarnos con los viejos "comités% escuchando la voz del Líder, formamos unidades básicas de la Nueva Argentina en la vida política, tanto en lo que se refiere a los compañeros como a las compañeras. Pero no nos conformamos con eso los peronistas, porque el general Perón es hombre, de creaciones y realizaciones. Es por eso que se ha creado esta Escuela Superior Peronista, para establecer mentes, para que conozcan, sientan y comprendan más aún, si es posible, esta doctrina, de la cual algunos de ustedes serán los realizadores, y otros, como dijo nuestro querido Presidente y Líder, los predicadores, que irán por todos los caminos polvorientos de la Patria diseminando las verdades de esta Nueva Argentina y de un genio al que debemos aprovechar. No se olviden que -según dijo Napoleón- los genios son un meteoro que se quema para iluminar un siglo.
En medio de este mundo lleno de sombras en que se levanta esta voz justicialista que es el peronismo, pareciera que la palabra justicialista asusta a muchos hombres que levantan tribunas como defensores del pueblo, mucho más que el comunismo. Yo pensaba en estos días, en una conferencia que me tocó presidir, si el mundo querrá de verdad la felicidad de la humanidad o sólo aspira a hacerle la jugada un poco carnavalesca y sangrienta de utilizar la bandera del bien para satisfacer intereses mezquinos y subalternos. Nosotros tenemos que pensar, y llamar un poco a la reflexión a la humanidad sobre todo a los hombres que tienen la responsabilidad de dirigir a los pueblos. A mi juicio el carnaval no dura más que tres días al año, y por lo tanto, es necesario que nos quitemos la careta y que miremos bien la realidad, no cerrando los ojos a ella, y que la veamos con los ojos con que la ve Perón, con los ojos del amor, de la solidaridad y de la fraternidad, que es lo único que puede construir una humanidad feliz. Para eso es necesario que no repitamos la sangrienta payasada que le han hecho los "defensores" del pueblo a los trabajadores. Por ejemplo, durante 30 años se han erigido en defensores de ellos y han estado siguiendo a un capitalismo cruento, sin patria ni bandera; cuando una mujer de América levanta la voz para decir la palabra justicialista, se escandalizan como si hubieran pronunciado la peor de las ofensas que se pueda decir.
Cuando miro a Perón me siento pueblo, y por eso soy fanática del General; y cuando miro al pueblo me siento esposa del General, y entonces soy fanática del pueblo.
El movimiento popular de los descamisados del 17 de octubre no es grande sólo por si mismo, sino también por sus consecuencias. Desde ese día el pueblo tiene conciencia de su valer y de su fuerza. Sabe que él puede imponer su voluntad soberana en cualquier momento, siempre que mantenga organizados los cuadros de sus agrupaciones sindicales. Porque esa es la única fuerza con que el pueblo argentino podrá mantener su soberanía frente a cualquier eventualidad.
Porque Perón habla realizado la revolución por causas que no son las que perseguían otros compañeros suyos. Los demás creían que las causas de la revolución eran el fraude y la inmoralidad en la administración pública, y los círculos políticos que no se ocupaban del país, sino de seguir en el gobierno a cualquier precio y a cualquier costa. Perón veía más allá. Si todo hubiese consistido solamente en eso, la revolución habría cumplido con el pueblo en muy poco tiempo. Con una simple reforma política se arreglaba todo. Pero eso era mirar el problema muy superficialmente, pues si bien era un problema fundamental el fraude cm que se habla engañado al pueblo por tanto tiempo; si bien era un problema serio para los gobiernos anteriores la inmoralidad administrativa, el problema más serio -y aun el más agraviante para el pueblo- era la explotación del hombre por el hombre y, por otra parte, la entrega constante de la Patria a la potencia extranjera que pagara más. Pero, para desgracia de los argentinos, no sólo se vendía la Patria; se rendía pleitesía a las potencias con el solo fin de tener amigos importantes en el extranjero.' Eso era más fundamental.
¿Por qué tenemos los justicialistas tan fervorosa admiración, respeto y cariño por los pueblos, cualquiera sea su raza, su credo, su bandera? Por varias razones, todas muy sencillas: porque los pueblos tienen el sentido innato de la justicia. Por eso Perón sostiene que, para suprimir las guerras injustas, los gobiernos deben consultar a sus pueblos. Si se consultase al pueblo no habría guerras porque casi todas son injustas. Nosotros , los justicialistas, no estamos en contra de las guerras cuando se pelea por la justicia. Pero, desgraciadamente, en este mundo muy poco o nada se ha peleado por la justicia. Se ha peleado siempre por intereses económicos, y muchas veces por imperialismos que son ajenos a nosotros, ya que solamente nos interesa la justicia de los pueblos. Los pueblos llevan en si mismos, todos sin excepción, sentimientos de generosidad, de amor, de altruismo, de solidaridad. De ahí el éxito que tienen, en los pueblos, las doctrinas generosas. Muchas veces me han oído hablar de Perón en estas clases. Yo sé que he tenido que hacer sufrir al General en su humildad, diciendo en su presencia cosas que dirán de él cien generaciones de argentinos, bendiciendo su nombre. Me he anticipado a la historia, nada más, y he interpretado a nuestro gran pueblo argentino, a los humildes. He llegado a decir que Perón es el compendio maravilloso de las mejores y más altas virtudes que han adornado el almade todos los genios que ha tenido la humanidad. Tal vez alguien haya pensado que eran exageraciones, producto de mi fanatismo -y eso entre nosotros-, porque los de afuera dirán que estoy a punto de perder el equilibrio, o que estoy completamente desequilibrada. Si el sabio no aprueba, malo; pero si el necio aprueba, peor. Así es que, cuanto más me combaten o nos combaten, más seguro estamos de ir por la senda del bien y caminando hacia un futuro mejor.
Soy joven y con un marido maravilloso, respetado, admirado y amado por su pueblo. -Me hallo en la mejor de las situaciones. Ese es el camino fácil, el de macadam. Yo quiero la selva y la incógnita. ¿Saben por qué? Porque la selva y la incógnita es defender a la Nación, aunque nosotros caigamos. 1 Podrán borrar al General y a mí, pero no podrán borrar con el tiempo el hecho de que, pudiendo elegir el camino fácil y la puerta -ancha de la historia, elegimos la selva para abrir horizontes y caminos con un afán extraordinario de unidad nacional. Sobre todo el de los peronistas, que es el de la mayoría del pueblo, quemando nuestras vidas, dejándola a diario a jirones de trabajo, de esfuerzo, de sacrificio y de amarguras.
Es que creo que solamente con fanáticos triunfan los ideales, con fanáticos que piensen y que tengan la valentía de hablar en cualquier momento y en cualquier circunstancia que se presente, porque el ideal vale más que la vida, y mientras no se ha dado todo por un ideal, no se ha dado nada. Y todo es la vida misma. Demasiado intrascendente y mediocre sería vivir la vida si no se la viviese por un ideal. Los hombres de nuestro tiempo, más que los de todos los tiempos de la historia, necesitan quien les señale el camino; pero exigen que quien los quiera conducir tenga algo más que buenas y grandes ideas. Necesitan de un conductor extraordinario. Los hombres de este siglo, tal vez por habérselos engañado tanto, necesitan de genios para creer, porque entonces ellos verán por los ojos de su conductor y maestro, oirán por los oídos de él y hablarán por sus labios. Y así expresaremos al mundo una verdad justicialista, y muchas generaciones, no ya de argentinos, sino de hombres de todas las latitudes, nos bendecirán por haber tenido nosotros la valentía de acompañar a un hombre que ha nacido en este pedazo de tierra argentina.

Eva: filantropía de choque

En un clima diplomático tenso, con EE.UU., Eva Perón envió, en 1949, ayuda a los niños negros de Washington. El acto fue tachado de arrogante y generó pedidos de explicaciones.
ROGELIO GARCIA LUPO. Periodista.
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En 1952, cuando falleció, hace ahora medio siglo, muchos aún recordaban en los Estados Unidos que tres años antes Eva Perón había asombrado al mundo político al enviar un avión con ayuda de invierno para los niños pobres de Washington.Fue en 1949, en medio de un clima de tensión diplomática creciente entre nuestro país y los Estados Unidos, y en vísperas de que Harry Truman asumiera la presidencia. El vicepresidente Truman era un granjero de Missouri a quien la muerte del presidente Franklin Roosevelt depositó en el centro del poder mundial.Truman arrojó sin titubear la bomba atómica sobre Japón y había dado muestras de que estaba dispuesto a poner a los Estados Unidos a la cabeza del mundo cuando se firmara la paz. Su elección por cuatro años, a partir del 21 de enero de 1949, fue una celebración internacional marcada por la guerra fría ya desatada contra la Unión Soviética y un reconocimiento hacia la mayor potencia. Las principales figuras de la política se hicieron presentes en Washington y todos se sorprendieron al recibir una comunicación de la embajada argentina que informaba sobre un evento que tendría lugar al día siguiente de los festejos oficiales. Se trataba de la entrega de ropa de invierno para 600 niños pobres residentes en los barrios bajos de la capital.La donación en nombre de Eva Perón y su Fundación de Ayuda Social había sido gestionada cuidadosamente con el reverendo Ralph Faywatters, quien presidía la Children''s Aid Society, una entidad caritativa que protegía a los niños negros de Washington. Consistía en ropa de abrigo y calzado, fabricados en la Argentina y enviados por avión, lo que sugería la situación apremiante de quienes se beneficiarían con la ayuda.La reacción del gobierno norteamericano no se hizo esperar y la embajada argentina tuvo que dar explicaciones sobre las intenciones del regalo. Entretanto, el reverendo Faywatters había puesto en acción a otras organizaciones y un total de 27 entidades —en su mayoría de ciudadanos negros— reclamaron su porción del cargamento. La idea de que el gobierno norteamericano podía impedir que los niños pobres obtuvieran su ropa de invierno argentina produjo una rápida agitación entre miles de familias de Washington.El asunto fue tratado por la prensa internacional. La Agence France Presse describió "una situación que por momentos parecía casi enojosa, debido a la confusión producida por la inesperada noticia" de la donación. "No hubo intención de demostrar que en un país rico cual es Estados Unidos, hay niños ''pobres''", agregó la AFP. Los diarios de la cadena Scripps-Howard no ocultaron su perplejidad y publicaron en docenas de ciudades norteamericanas un comentario donde afirmaban que "la Fundación encabezada por la esposa del presidente argentino no hace las cosas con moneda pequeña ni tampoco peca de falsa modestia".También trataron el episodio los semanarios de mayor circulación, como Newsweek, bajo el título "Señora" pockets (Señora bolsillos) y Time, que lo encabezó "Helping hand" (Dando una mano), donde no ocultaban que la filantropía peronista transpiraba arrogancia pero había golpeado exactamente en un punto muy sensible, el de la pobreza alarmante de la mayoría negra de Washington.El reverendo Faywatters, silencioso cómplice de Evita, se hizo cargo de los regalos y retribuyó con una nota oficial donde subrayó que "entendemos ante esta evidencia su deseo (de Eva Perón) de que toda América viva y trabaje unida para bien de su pueblo (y) esta contribución para los niños necesitados está por encima de toda diferencia internacional de opinión política".El caso quedó cerrado definitivamente y la embajada argentina insistió en que si bien la entrega formal de la donación se había superpuesto con la asunción presidencial de Truman, se trataba de una coincidencia sin propósitos secundarios.Truman le dio en parte la razón a Evita cuando en su discurso de posesión afirmó que "Estados Unidos sufre el efecto de los precios excesivamente elevados, la producción no cubre aún las necesidades y los salarios mínimos son demasiado bajos, al mismo tiempo que las pequeñas empresas pierden terreno en beneficio de los monopolios". La prosa de Truman anticipaba los cambios en los derechos civiles para los negros aunque faltaban años y mucha sangre para que estos se concretaran definitivamente.
Unos apuntes de Eva Perón hasta ahora inéditos, pertenecientes a la Colección Alberto Casares, revelan cómo siguió personalmente la donación a la Children''s Aid Society y en todo momento fue conciente de su alto contenido político. "Sirva de ejemplo este acto y esta ayuda que lo hacemos con todo el respeto y todo el cariño por el gran pueblo de los Estados Unidos y humildemente le hacemos llegar nuestro granito de arena de ayuda", escribió con su tumultuosa caligrafía. En otro lugar afirma que "este avión argentino que pronto llegará a Estados Unidos representa a la bondad de nuestro conductor y lo que somos capaces de hacer por el desposeído, esté donde esté y se encuentre donde se encuentre".Pero en Washington la procesión iba por dentro y a nadie se le ocultó que detrás de la prosa protocolar rugía la furia de la mujer más poderosa de la Argentina y sin duda la más famosa en el mundo de su tiempo. En los dos años siguientes la misma Fundación de Ayuda Social enviaría donaciones semejantes a más de ochenta países, entre los que se incluían naciones europeas devastadas por la guerra, pequeños principados africanos y prácticamente todos los países latinoamericanos. Sin embargo, aquella donación para los niños pobres de Washington D.C. resultó incomparable.

LA VOZ DE EVA

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Gunga Din, el perfecto cipayo. El Pacto Roca-Runciman de la década infame

Por Agenda de Reflexión

En 1939 se estrenó Gunga Din, uno de los grandes clásicos del cine de aventuras de todos los tiempos, inspirado en el famoso relato de Rudyard Kipling, dirigido por George Stevens e interpretado por Cary Grant, Víctor McLaglen, Douglas Fairbanks Jr. y Joan Fontaine. La historia se trata de tres sargentos del ejército británico, buenos camaradas, de espíritu bromista, destacados en misión especial en una zona montañosa de la India colonial del siglo XIX. Los acompañaba un muchacho nativo, una especie de aguatero y guía baqueano llamado Gunga Din, que resultó ser el perfecto cipayo: se diría que disfrutaba viendo matar como moscas a sus compatriotas en nombre de los intereses del imperio y de la corona.Pero digamos que la vocación del cipayo colonial no fue exclusiva del siglo XIX ni de la India exótica. El 27 de abril de 1933 se firmó la convención y protocolo que pasó a la historia como una de sus páginas más negras: el tristemente célebre -Pacto Roca-Runciman-. Un año antes, los representantes de los dominios integrantes del Commonwealth se habían reunido en la conferencia de Ottawa. En esa reunión el imperio británico firmó acuerdos con Australia y Canadá con el fin de otorgar preferencia a la compra de carnes. A partir de entonces la exportación de carnes argentinas a Inglaterra comenzó a decaer. La oligarquía y la Sociedad Rural argentinas presionaron entonces al presidente Agustín Pedro Justo y su gobierno derivado del llamado fraude patriótico para enviar una misión a Londres y arribar a un acuerdo. Las escasas condiciones miserables que pudo imponer a su principal cliente puso en evidencia el abrumador grado de dependencia del mercado exterior que tenía nuestra economía. Pero también el cipayismo vendepatria del gobierno y de nuestra clase dominante durante la década infame. Gran Bretaña, por su parte, tenía entonces vastos intereses en nuestro país: los ferrocarriles, los frigoríficos, el reaseguro y los enormes negocios derivados de éstos.Por ese pacto, se permitió a nuestro país enviar al mercado inglés una cantidad de su mejor producción de chilled beef (carne enfriada), bien barata y ¡libre de gravámenes! A cambio, la Argentina aseguró, en condiciones de claro privilegio, la importación de carbón británico (sobre todo para abastecer a las locomotoras a vapor ¡también británicas!) y de toda una serie de productos manufacturados de ese origen. Se eliminaron medidas -proteccionistas- contra las importaciones inglesas, favorecidas además por regulaciones cambiarias. Al mismo tiempo, el gobierno argentino se comprometió a alentar la inserción de las empresas del Reino Unido en el terreno de las obras públicas.El vergonzoso pacto fue firmado (paradójicamente el mismo año en que moriría don Hipólito Yrigoyen) en Londres por el ministro de comercio británico Walter Runciman y el vicepresidente conservador argentino Julio A. Roca (hijo del presidente homónimo). En esa oportunidad, Julito Roca tuvo el mal tino de decir que -Argentina, por su interdependencia recíproca, es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del imperio británico-. El lacayismo llegaría a la cúspide en las palabras del agente financiero de los intereses británicos y miembro de la delegación argentina Guillermo Leguizamón, Sir de la corte de St James: -La Argentina es una de las joyas más preciadas de la corona de su Graciosa Majestad-.La representación se completaba con el ministro de hacienda, el socialista independiente Federico Pinedo, siempre asesorado por el economista inglés Otto Niemeyer en las medidas adoptadas en el sistema de transporte con la fundación de ferrocarriles y tranvías de Buenos Aires, en la fundación del Banco Central y en la creación de la Junta Nacional de Granos. La oligarquía intentaba, por todos los medios, seguir en la órbita de Inglaterra, porque era la única manera de mantener sus privilegios. La pujante economía de Estados Unidos, fuerte productor de granos y criador de ganado de primer nivel, la estaba amenazando de muerte. En definitiva, el empréstito inglés fue de 13 millones de libras esterlinas, pero el 70 % de esa cifra fue destinado para pagar a la metrópoli ¡utilidades de los ferrocarriles!Claro, ni el pacto ni aquellas declaraciones de la delegación fueron bien recibidas en los círculos nacionales, tanto entre las fuerzas armadas como entre los civiles como los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta –autores de La Argentina y el imperialismo británico- y el grupo de intelectuales nucleados en FORJA. Se empezó así a cocinar un caldo de cultivo que prepararía finalmente las condiciones para la revolución del 4 de junio de 1943. El empréstito terminó pagándose (varias veces, como es de rigor) durante el gobierno del general Perón, cuando nacionalizó los ferrocarriles y el Banco Central, y derrotó a la coalición antinacional y antipopular de la oligarquía y el imperialismo.El último domingo 24 se cumplieron cinco años de la muerte del gran patriota contemporáneo Alejandro Olmos, que supo denunciar la gran estafa de la deuda externa argentina y la complicidad de sus gerentes internos. Pero, como se ve, no hay nada nuevo bajo el sol: siempre existe disponible un Gunga Din.

Fuente: Agenda de Reflexión, Abril 27, 2005

viernes, 18 de julio de 2008

El 16 de junio de 1955 se produce el glorioso bautismo de fuego de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea: matan 300 civiles


ENTREVISTA - ALBERTO CARRAPIZZO

Hoy es un jubilado de Barrio El bosque que opina que la sociedad no reconoce a aquellos que, como él, integraron en 1955 el Regimiento de Granaderos, y que como tales tuvieron la responsabilidad de custodiar al entonces presidente Juan Domingo Perón, el 16 de junio.Tiene 73 años, es­tá ca­sa­do; tiene dos hi­jos y seis nie­tos. Es Ju­bi­la­do (cobra la jubilación mínima) in­te­gró el histórico Re­gi­mien­tos de Gra­na­de­ros Jo­sé de San Mar­tín, y co­mo tal le to­có cus­to­diar en la Ca­sa Ro­sa­da a Juan Do­min­go Pe­rón el 16 de ju­nio de 1955, durante el bom­bar­deo a la Pla­za de Ma­yo.En la caja de fotos y cartas que Alberto Carrapizzo desparrama sobre la mesa del living hay señales de un pasado que él revive con una mezcla de orgullo y de dolor. En esas fotos aparecen, sucesivamente, un joven soldado en ropa de fajina, solo o en grupo, o vestido de Granadero. Carrapizo mira fijo, y advierte: “tengo un ojo de vidrio”. Cuenta que lo perdió hace unos años, a causa del disparo del arma de un delincuente que lo asaltó en su almacén del barrio El Bosque. Pero ese no ha sido su único traspié. “Todavía hay alojada una bala en la ingle”, se señala Carrapizo, uno de los granaderos del Regimiento “General José de San Martín” que el 16 de junio de 1955 tuvieron la responsabilidad de proteger al entonces presidente Juan Domingo Perón, en la jornada en que aviones de la Marina y de la Armada bombardearon la Plaza de Mayo, con el saldo de 364 muertos y más de 800 heridos, según cuenta la crónica de la época. No lo lograron, pero el Golpe de Estado llegaría tres meses después, el 16 de setiembre de 1955, y tomarían el mando, sucesivamente, Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu. Pero el 15 de junio del 55, recordará el ex granadero Carrapizzo, él pudo cumplir con la misión de escolta presidencial que en 1907 se le había encomendado al regimiento de los Granaderos que creó el general José de San Martín en 1812.-

¿Qué recuerda del 16 de junio de 1955?-

El día estaba gris y lluvioso. Eran cerca de las 12 de la mañana, llegábamos en los camiones a la puerta del Regimiento por Paseo Colón, que es la puerta de ingreso para los Granaderos y para la Policía Federal. Empezamos a saltar de los camiones. Y cuando estábamos saltando, empezamos a sentir las metrallas que venían desde ahora está el estacionamiento.

-¿Los tomó por sorpresa? -

Totalmente. Nadie sabía nada. Eramos treinta granaderos que íbamos a hacernos cargo de la guardia, porque se retiraban los otros 30 que estaban adentro. Siempre rotábamos.

- ¿Qué lugar le tocaba a usted ese día? - Siempre íbamos rotando. Eso se sabía sólo cuando se entraba. Nosotros golpeábamos la puerta (de la Casa Rosada), y no nos abría nadie, nos arrastrábamos . Finalmente nos abrieron, hasta que pudimos entrar. Las balas caían a 20 centímetros de mi cabeza, y atrás teníamos un oficial con la pistola en la mano, que nos apuntaba a la cabeza, y nos decía: “disparen”, para defenderlo a Perón. Como custodia presidencial, la obligación del regimiento es defender al que está como Presidente, sea quien sea. Las balas venían de todos lados; había francotiradores por todos lados: en el Ministerio de Economía, en el Banco Nación; en el Banco Central. Por donde nos asomábamos, nos rebotaban las balas.- ¿Cuánto duró el bombardeo?

- No le puedo decir. Yo pertenecía al escuadrón armas pesadas, que se divide en dos secciones, ametralladoras antiaéreas y sección morteros. Era apuntador de la sección morteros, que es un caño largo que tiene a la par un elemento por el cual usted calcula la distancia donde quiere que caiga la bala. En un momento me mandaron al helipuerto con las cajas de las tiras de las balas para las ametralladoras antiaéreas. Llego al helipuerto, y cuando tenía que cruzar hasta la ametralladora, uno de los aviones pasaba ametrallando. Recibí una esquirla, que me pegó en la ingle, y caí desmayado. Cuando desperté, estaba en la enfermería de la Casa de Gobierno. Antes, había estado en los balcones del Salón Blanco, con la ametralladora antiaérea disparando contra todo lo que fuera verde. Ese día había una manifestación de la CGT en adhesión a Perón. Calculo que había cientos de vehículos ametrallados y bombardeados. Sólo que como los aviones venían a baja altura -según los que saben- las espoletas de las bombas no tenían la fuerza suficiente para explotar cuando llegaban a tierra. La Plaza de Mayo estaba llena de gente. Era como ver un enjambre.-

¿Qué pasó al día siguiente?

- Cuando reaccioné ya estaba vendado. Salimos con las ametralladoras Halcón a recorrer Avellaneda y Lanús, y donde veíamos que alguien no acataba la voz de alto, había que disparar a las piernas, porque no sabíamos si venían a defenderlo a Perón o a profundizar el golpe.- ¿Recuerda la procesión de Corpus Christi que precedió por unos días al bombardeo a la Plaza de Mayo? - No lo viví; nosotros no nos enterábamos de casi nada. Sí sabíamos que lo querían voltear a Perón porque trataba bien al obrero, y la oligarquía lo tenía a mal traer. Eso sí, el 16 de septiembre (el día del golpe al que se llamó “Revolución Libertadora) nosotros no disparamos ni un tiro, y sólo nos enteramos del golpe por el cambio de oficiales, entre los que estaba Alejandro Lanusse.-

¿Cómo terminó la jornada del 16 de junio?

-Todos alborotados. Habían muerto compañeros; a ese muchacho al que yo le llevaba las cajas con las balas para la ametralladora antiaérea, pasó un avión, y el lo volteó con la ametralladora. Pero otro, que venía por detrás, lo ametralló a él, y lo partió por al mitad. Eramos compañeros. También nos abrazábamos con los compañeros que habíamos quedado, con los oficiales y con los suboficiales.-¿Cómo ha podido convivir con esos recuerdos?(Responde entre sollozos). Yo saltaba en mi cama, y mi madre me despertaba.-

¿Lo trató a Perón?

- Lo tuve como la tengo a usted. Y el mayordomo, con el paraguas tapándolo cuando llovía o cuando había sol. También hice guardia en la residencia de Olivos, y en la casa en la que murió Evita, frente a la plaza Mitre. Para vivir como vivía Perón, yo hubiera preferido no vivir: había ametralladoras por todos lados, custodiándolo.-

¿Qué imagen le dejó Perón?

- Buena. Dormíamos en colchón pullman, nos daban cigarrillos importados, comíamos la comida que comían los oficiales. Nos saludaba: “granadero, cómo anda, qué necesita”. Pero teníamos la orden de no decirle ni por casualidad lo que necesitábamos.-

¿Significó defender a un hombre, o a la democracia? - No. Se trataba de defender a un presidente, porque el regimiento de Granaderos es la escolta del Presidente, sea quien sea.-

¿Se daba cuenta de que estaba siendo parte de la historia? -

Ni por las tapas. Yo, lo único que sabía era que tenía que hacer las cosas bien.

Fuente: La Gaceta

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Por Claudio Savoia
"Lo primero que vi fue a un tipo al que le habían volado los genitales y pedía que lo mataran". "Una cupé Ford en llamas, dos troles incendiados y un tiroteo infernal en la Plaza Colón." "Sobre la calle Huergo, una ametralladora antiaérea tirándole con todo a los aviones, y uno al que le dieron y cayó en el río." "Veinte camiones de cerveza Quilmes, de los que bajaban hombres enardecidos que gritaban "la vida por Perón". Las imágenes, intactas, vuelven a agitar las pupilas de sus dueños, un puñado de abuelos simpáticos que hace cincuenta años hacían la colimba en el Regimiento Motorizado de Buenos Aires, un cuerpo militar que dependía del presidente Perón y que fue el primero en llegar a la Plaza de Mayo para defender a su gobierno.Raúl Moreno, Domingo Mastroianni, Luis Conzani, Juan Marciafava, Jacinto Berardi, José Riva y Alfredo Vila todavía se siguen viendo, espoleados por quien entonces era su jefe y hoy su amigo, el ex sargento Alberto Rábanos. Entre ellos hay mecánicos, comerciantes, directores de televisión, buscavidas y prósperos empresarios; hay peronistas irredentos y conservadores de paladar negro que podrían recitar el gabinete de Agustín Justo con la fluidez con que un cura reza el rosario. Aquel lluvioso y helado 16 de junio los soldados tenían 20 años, el sargento 26. Y todos recuerdan la misma secuencia: la cola para ir a almorzar, las campanadas que empezaron a doblar frenéticas, la orden de ponerse el uniforme de combate, los camiones que arrancaron sin que nadie supiera hacia dónde o para qué."Llegamos a la Aduana a eso de las 13:10, y estaban cayendo las primeras bombas. En un rato vi cualquier cantidad de muertos", revive Rábanos. "A eso de las cuatro en el ministerio de Marina sacaron una bandera blanca, pero cuando vieron que había obreros con palos empezaron a tirar de vuelta: tenían pánico de ser linchados. Después se volvieron a rendir. Y a eso de las siete escuchamos un tiro: se había suicidado el contralmirante Benjamín Gargiulo. Yo lo vi, tirado en su despacho con el revólver en la mano derecha y un rosario con la foto de sus hijos en la izquierda."Raúl Moreno recuerda el silbar de los tiros: "¡Nos salvaron los palos borrachos de la plazoleta!" Los disparos también llegaban desde el ministerio de Asuntos Técnicos, que funcionaba en el edificio de 25 de Mayo y Rivadavia en el que hoy está la SIDE. José "Gugui" Riva no lo olvidará: "Cuando estaba por entrar a la Casa Rosada me cerraron la puerta. Bajo los tiros corrí por Balcarce, me metí en un zaguán que estaba lleno de gente y con la bayoneta rompí todas las luces para que los pilotos de los aviones no nos vieran, mirá que estupidez. ¡Y la gente me aplaudía!" Al caer la tarde la revuelta había fracasado. "Entramos a Marina pateando puertas y tirando ráfagas de ametralladora", recuerda Alfredo Vila. Junto a sus compañeros esa noche vio vibrar como espectros las llamas que incendiaban la Curia y mordisqueó los sandwiches que les llevaban los vecinos peronistas. Gugui Riva menea la cabeza: "Nuestros recuerdos deberían servir para que jamás vuelva a derramarse sangre argentina a manos de otros argentinos. Si no, no tienen sentido". Tienen, Alfredo. Tienen. Fuente: Clarín, 16/06/56